Seguridad pública: El debate y el ruido

Por Emiliano Cotelo ///

Salí desde Miami a Montevideo el martes de noche. Tuve suerte. El huracán Matthew, que ya venía provocando muerte, destrucción y evacuaciones en el Caribe, se acercaba a la zona y al día siguiente provocaría la cancelación de muchos vuelos. De todos modos, yo traía otras tormentas en la cabeza. Sabía que cuando llegara a Uruguay me iba a encontrar con una sociedad crispada, y un clima de tensión mucho más enrarecido del que nos tiene acostumbrados el sistema político.

Me quedé corto. Cuando subí al avión, en mi teléfono los titulares informaban sobre la votación de una nueva interpelación al ministro del Interior, Eduardo Bonomi. Cuando bajé en Carrasco, desde la oposición ya se anunciaba que se promovería la censura del ministro y se advertía que había disposición a enfrentar incluso la disolución de las cámaras y un llamado a elecciones parlamentarias anticipadas.

La escena con la que me encontré estaba cargada de dolor, indignación y ruido.

Me gustaría detenerme en esto último, el ruido, porque me da la impresión que ese ruido ha sido, precisamente, el responsable de arruinar uno de los debates más graves e importantes que tenemos pendientes como colectivo.

Una semana en Uruguay

Nadie puede discutir que nos encontramos ante un problema delicado y crítico. Cuando todavía estaba en EEUU leí una nota del periodista Leonardo Haberkorn que enumeraba una serie de hechos violentos escalofriante y sumamente elocuente:

Un hombre quemó dos cuerpos en Sayago. Dos delincuentes mataron a un abuelo, frente a sus nietos, para robarle la moto. Una señora fue asaltada y arrastrada por seis niños en Cerro Norte. Uno de los dueños de una firma distribuidora de cosméticos fue asesinado en el interior de su comercio. Una madre golpeó a una maestra. Hinchas de Peñarol protagonizaron destrozos en la rambla de Pocitos. Hinchas de Nacional balearon a hinchas de Peñarol en Santa Lucia para robarle una bandera. Otro hombre fue baleado y golpeado en Flor de Maroñas. Un vecino de Sayago y dos personas más fueron heridas en su propia casa. Un cliente fue herido de cinco balazos en un intento de rapiña a un almacén sobre la ruta 1… Y Prati, el caso más conocido, a quien lo mató un delincuente de un balazo en la cabeza, delante de su esposa, por intentar impedir que asaltaran a una amiga.

Todo eso ocurrió en apenas siete días, según consignó Haberkorn en el portal Ecos.

¿Y el diálogo?

Entonces… Es indudable que nuestra sociedad se enfrenta a una situación crítica en materia de seguridad pública y convivencia ciudadana.

El propio Gobierno pareció reconocerlo a fines de marzo cuando accedió, a partir de una propuesta del senador del Partido Independiente Pablo Mieres, a sentarse en la misma mesa con la oposición para buscar soluciones en esta materia.

Sin embargo, apenas cuatro meses, en agosto, el presidente Tabaré Vázquez dio por culminados los trabajos de la comisión multipartidaria, adelantándose a sectores, como el de Luis Lacalle Pou, que entendían que aquello no daba para más.

Los acuerdos, que entonces ya se vislumbraban como tímidos, hoy pueden ser catalogados como un fracaso. Por dos razones. Una, por la debilidad misma de esos consensos: se acordó unas pocas iniciativas legislativas, algunas de las cuales están naufragando en las comisiones parlamentarias por diferencias en las internas de los partidos, en particular, porque hay sectores del Frente Amplio (FA) que rechazan disposiciones a las que Vázquez dio el visto bueno. Dos, y sobre todo, el diálogo fracasó por el tipo de compromisos que se pudo asumir. A lo largo de 21 reuniones, los partidos sólo trabajaron y apenas consensuaron unos proyectos de ley. No hubo un solo entendimiento sobre medidas concretas que pudiera ejecutar el Gobierno, no sólo en el Ministerio del Interior, tal vez también en el Ministerio de Desarrollo Social o en otros ámbitos, como la educación, y que fueran algo palpable para la población.

¿No hubiera sido lógico que los acuerdos vinieran por ese lado también?

La oposición, que insiste con la renuncia de Bonomi y denuncia la ineficiencia policial, ¿no tenía ideas para aportar en esas materias? El Gobierno, que se empeña en mantener al ministro en su cargo pese a que las estadísticas le juegan en contra, ¿no encontró en esa instancia la oportunidad de conciliar algunas estrategias de prevención y represión del delito? Y algo más: ¿no debió haberse abierto a examinar seriamente las políticas sociales en busca de correcciones?

¿No era necesario trabajar un poco más en entenderse?

Sentarse en la misma mesa con un adversario político es condición necesaria pero no suficiente para exista el diálogo. Los actores, además, deben asistir a ese diálogo con vocación real de comunicación, de escucharse, de abrirse al otro. De lo contrario se desprestigia la herramienta (Ver: En Primera Persona: Jugando al diálogo).

Algo que parece haber ocurrido en este caso.

Esa incapacidad de fondo para el diálogo es realmente preocupante. Porque la sociedad uruguaya se pierde avances que podrían surgir si los partidos colaborasen de manera sincera y constructiva. Y porque nos obliga a presenciar, a cada rato, cómo se tergiversan los términos del debate, se crispa el clima social y se banaliza y subestima el dolor genuino de las víctimas del delito.

Los #ConsejosdeBonomi

Quizás uno de los episodios más sintomáticos de esa patología fue el que se originó el lunes cuando el ministro Bonomi, consultado aquí En Perspectiva por el homicidio de Heriberto Prati, aconsejó a quienes son víctimas de una rapiña que no se resistan. Inmediatamente la oposición golpeó duro. Acusaron al ministro de falta de sensibilidad ante la desgracia, de no haberse solidarizado con las familias golpeadas, de analizar los crímenes en lugar de evitarlos y, lo peor de todo, de trasladarle una cuota de responsabilidad a la víctima, cuando la familia aún estaba llorando su muerte. Yo creo que esa crítica es válida. Aun así, hay que admitir que el consejo de Bonomi tiene sentido. Todos deberíamos repetirle a nuestros hijos ante la eventualidad de que se enfrenten a un delito: es mejor preservar la vida a perder pocas o muchas pertenencias. Es cierto que Bonomi debió haberse guardado su consejo para una ocasión más oportuna, pero pasarlo por la picadora de carne por ese error es poner en práctica la misma falta de sensibilidad que se le imputa.

El paso siguiente podía adivinarse fácilmente. Nuevos y enérgicos pedidos de remoción del ministro y su llamado al Parlamento para otra interpelación.

Los artículos 147 y 148

En la entrevista que realizamos el miércoles pasado al senador Pedro Bordaberry, el líder de Vamos Uruguay apoyó la idea de Jorge Larrañaga de recurrir a los artículos 147 y 148 de la Constitución para dar un paso más y promover la censura a Bonomi. Sus comentarios levantaron gran polvareda porque aluden a un procedimiento muy excepcional y dramático en la relación entre el Poder Legislativo y el Ejecutivo. Ocurre que, en caso que el Senado primero, y la Asamblea General después, aprobaran la censura, el presidente de la República se vería ante la disyuntiva de asumir la derrota política y sacar al ministro o mantenerlo en funciones pero disolver las cámaras para que la ciudadanía eligiera nuevos representantes.

El argumento de Bordaberry es que sería bueno que Vázquez escuchara a la población en las urnas, “porque de eso se trata la democracia”. Sin embargo, su razonamiento es endeble. La oposición no cuenta con los votos necesarios para tirar al ministro. El artículo 148, que establece el mecanismo para convocar a una nueva elección de senadores y diputados en casos como ese, lo hace bajo la consigna de que sería muy difícil el normal funcionamiento del país, con un Poder Ejecutivo divorciado a tal extremo con el Parlamento. Pero esa no es la situación en la que estamos. El FA mantiene sus mayorías y el desafío lanzado por Bordaberry sólo es factible desde el punto de vista teórico y altamente improbable en la práctica.

El camino planteado por Larrañaga y Bordaberry sonó raro, sí, al punto que fue cuestionado incluso desde varios grupos de la oposición y le dio aire al oficialismo permitiéndole salir al contraataque. Puede haber sido una patinada. Pero… ¿merece que se lo vea como parte de la estrategia de la derecha latinoamericana que está empeñada en desplazar del Gobierno a las autoridades de izquierda elegidas por la población? Esa denuncia, que hicieron varios sectores del FA, ¿no es otro exceso que empobrece la polémica y suma división a la división?

¿Qué renuncie Bonomi?

Ahora… si ustedes han llegado escuchándome (o leyendo) hasta acá, quizás quieran saber si me afilio o no al pedido de alejamiento del ministro del Interior que impulsa buena parte de la oposición y de la ciudadanía. Lamento decepcionarlos.

Es evidente que Bonomi tiene problemas para comunicarse con la población; y que ese defecto se le acentúa en ocasión de algunos episodios graves. Así como también es verdad que para la oposición es muy fácil salir a reclamar su renuncia cuando un crimen tiene convulsionada a una proporción importante de la sociedad.

Por otro lado, rompe los ojos que los homicidios vienen en aumento y que, hasta el año pasado, al menos, lo mismo ocurre con las rapiñas. Pero hay que reconocer que este Ministerio del Interior ha concretado progresos sustanciales en varias áreas y que algunas de las explicaciones en las que se extiende el ministro, y que tanto molestan a la oposición, tienen sentido.

Entonces me pregunto: ¿y si tiene razón Bonomi? ¿Si la realidad es que estamos ante un cambio tan radical de la actividad delictiva que las cifras de criminalidad podrían ser aún mayores de no ser por su gestión?

Realmente no puedo ser tajante en este punto. Me cuesta creer que toda la razón está de un lado, o del otro. Por eso insisto en reclamar el diálogo. Diálogo para que el sistema político trate de obtener las respuestas a la violencia que hasta ahora no encuentra. Diálogo también para que la ciudadanía pueda asistir a una discusión más honesta desde el punto de vista intelectual, menos demonizada y menos previsible desde el punto de vista del juego electoral. Diálogo, en definitiva, para que los dirigentes demuestren con hechos las ventajas de la tolerancia y el respeto mutuo, como camino alternativo al enfrentameinto y la violencia.

***

Emitido en el espacio En Primera Persona de En Perspectiva, viernes 07.10.2016, hora 08.05

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28 Comentarios - Escribir un comentario

  1. Sobre la editorial de Cotelo. La oposicion centra todo en Bonomi. Creen que si ellos ponen a un ministro todo cambiaria? . Esto es un problema social, de valores, de poco vlor a la vida, de desencanto. Que todos se unan y aporten elementos para mejorar esto es la unica manera. Y es un proceso de recuperacion, que llevara tiempo, asi como fue largo el proceso de deterioro.

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  2. Comparto parcialmente la su opinión, pues reconozco avances en la gestión que ha planteado en Min. Interior en algunas áreas. Pero discrepo, especialmente, en que en las que le representan mayor problema, sea para avanzar o resolver, no escucha ideas y no tiene, como dice usted, capacidad de diálogo para hallar propuestas que, en muchos casos, son vertidas por grupos de personas que conocen cómo es la lógica de la problemática tratada desde la experiencia, desde el conocimiento de los factores que inciden en ella y de lo que en la práctica, en alguna medida en la legislación, hace falta para resolverlas. Saludos.

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  3. Lo escuché esta mañana, como es habitual ya que escucho En Perspectiva desde que se me complicaba sintonizarla en Emisora del Palacio.
    Concuerdo totalmente con el análisis de la situación. La oposición hace su juego como cualquier oposición, como la hizo el Frente cuando ocupaba ese espacio. El Frente salió a agitar fantasmas conspirativos de la supuesta «derecha internacional», donde ven que la guadaña pasó por Argentina (sin reconocer que tras elecciones normales un partido alterna a otro en el poder, dejemos de lado el hecho de calificar al Pero kretinismo como «izquierda»), o el tema de Brasil que con mecanismos constitucionales un gobierno mal trecho, pierde sustento Parlamentario (sin entrar a discutir el alcance de la corrupción en el espectro político norteño). Parece que de Venezuela les alarma la cercanía de la implosión inevitable y les diera pánico la posibilidad de perder las próximas elecciones, más por mérito propio que por atracción de los contrarios. Entiendo que este nerviosismo que parece haber tomado a la dirigencia frentista, es lo que está en la base del estado de ánimo «chavista» (por lo confrontacional entre los unos y los otros) que nos está ganando a los uruguayos. Es de esperar bajar los decibeles y calmarnos un poco, que lo que importa es sacar a la enseñanza de la caída libre en que está desde hace décadas, elaborar planes efectivos de incluir a los (auto) marginados y como decía Mujica aprender a no exprimir la vaca hasta llevarla a la muerte y sin descendencia. Quien esté en el próximo gobierno es secundario y lo decidiremos en el 19, como lo hacemos siempre.

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  4. Excelente y coincido en casi todo. Considero que cambiar a Bonomi, aunque tenga razón, contribuiría a generar un mejor clima para el diálogo. Así lo que «percibe» buena parte de la población es que hay tozudez y que lo mantienen sólo para no dar imagen de debilidad.

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  5. Emiliano Cotelo. Yo pregunto, a la gente , que, supuestamente sabe.( sociólogos, analistas políticos, etc. ) En qué momento, si se puede decir, se comenzó a dividir la sociedad? Clases sociales diferentes, y muy diferentes, hubo siempre. Pero se podía convivir. Eso se perdió. ..Yo tengo la sensación de que , cuando,el ser un trabajador, y saber que sólo con el trabajo, es legítimo obtener ingresos, mucha, pero mucha gente (uruguayos), recibieron la «señal» , de que podían obtener ingresos, sin estudiar, sin trabajar, sin hacer ningún esfuerzo, …. ahí empezó a desmoronase todo. Y si a eso se le suma, el incentivo del consumo, a cualquier precio, ( o cualquier tarjeta de crédito)…. Mala combinación. Y si le agregamos, malas gestiones…. Explosiva combinación. … Y si le agregamos corrupción…. No hace falta nada más. Adiós Uruguay , la Suiza de América.

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  6. Estimado Emiliano, gracias por el Editorial. Tal como surge de tus palabras si los dirigentes actuaran con un poco más de honestidad intelectual seguramente podrían generar soluciones más pertinentes.
    No sé si aquí es lugar para hacerlo, pero como probé sin éxito por otra vía me tomo la libertad de hacer notar que se deslizó un error en la transcripción: «El huracán Matthew, que ya venía había provocando muerte . . . «

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  7. Me pregunto si queda algun rinconcito para el optimismo, o habrá que aplicar el «salvese quien pueda».
    Veo a la sociedad uruguaya colapsada, incapaz de pasar de los diagnósticos. No soy optimista, por lo tanto…

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  8. Emiliano . Primero reconocer como tú enfoque y análisis siempre genera opinión . En lo particular , increíblemente coincido . Soy del
    Partido Nacional y desde la administración anterior , sigo la gestión de Bonomi con interés y pienso realmente que su tarea es muy compleja , tal vez la
    Más compleja de todas las
    Secretarías de estado .Escucharte hoy fue en parte un alivio .

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  9. Si, Bonomi tiene una explicación que es bastante plausible. Me alegra mucho Emiliano que compartas que el consejo del Ministro es de lo mas razonable. Es un consejo humano no lo veo como un problema de comunicación, prefiero que los Ministros digan lo que piensan con menos calculo político electoral o de lo políticamente correcto. Bonomi con lo que dijo muestra que es un Ministro del Interior alejado de la demagogia, cosa que en el pasado reciente y lejano tiene pocos antecedentes.

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  10. Muy buena editorial sobre un tema que nos preocupa a todos. Parece que la necesidad de figurar de unos y la soberbia de otros colisionan y no logramos avanzar y dar respuestas a la gente. El gobierno es el que conduce este barco y creo que el rumbo elegido está tardando en mostrar frutos. A veces es necesario mostrar algo distinto y también intentarlo. En este caso el fusible es el Ministro. No hay otra.

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  11. Pensé: ¿que haría yo en el lugar del otro?
    En el lugar del Sr asesinado, probablemente haría algo parecido. En el lugar del Sr ministro, seguramente daría un consejo similar. En el lugar del Sr senador, no haría caudal partidario del hecho. En el lugar del Sr director del informativo de TV, no haría mi zafra de ruido con la tragedia. En los zapatos del asesino, decidí no ponerme porque no quiero.
    Para dialogar hay que trascender la lógica de aliado-enemigo; salir de la trinchera corporativa y quitarse el casco que abolla las neuronas (en la política y en la sociedad también).
    Pienso eso y quien piense lo contrario también puede tener razón; quizás una parte de razón cada uno…

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  12. El ruido y el fondo del tema.
    Planteas que falta un adecuado diálogo en el sector político. Coincido pero esto no es nuevo y parece ser una falta que difícilmente se corrija. Casi, con todo respeto, parece un planteo ingenuo. Comparto que en un mundo ideal eso sería lo que debería ocurrir. Pero en el mundo real, acá, en Rusia o en Alemania, la oposición actúa como oposición y el gobierno, una vez que ganó las elecciones, tiene el privilegio y la responsabilidad de gobernar.
    Entonces, si bien yo también me canso de las pocas propuestas que hace la oposición y el manejo electoral que hace de los temas que se le presentan, trato de analizar lo que creo más importante: lo que ha hecho el responsable principal y quien tiene en sus manos las llaves de la administración pública, esto es, el gobierno electo.
    Y lo que ha hecho en el tema seguridad ha sido francamente insuficiente. No estoy diciendo que no haya hecho nada. Digo que lo que ha hecho, por lejos, no alcanza. Aún siendo un gobierno con mayorías parlamentarias, con todo lo que eso permite. Yo no le hecho todas las culpas al Sr Bonomi. Ni lo absuelvo. Lo cierto es que el problema de la seguridad ciudadana lo excede largamente incluyendo también al Sr Presidente y otros jerarcas, quienes definen las prioridades y la asignación de recursos a los diferentes asuntos.
    Como ves, esta vez discrepo contigo. En particular, con tu síntesis: «¿y si tiene razón Bonomi? ¿Si la realidad es que estamos ante un cambio tan radical de la actividad delictiva que las cifras de criminalidad podrían ser aún mayores de no ser por su gestión?». Con todo respeto, nadie puede ni podrá nunca contestar esa pregunta que planteas. Creo que no tiene sentido ni hacérsela. Lo que deben hacer los responsables de la seguridad pública es garantizar la seguridad pública, sea la situación de criminalidad igual, mejor o mil veces peor que en tiempos anteriores.
    Si la situación es más difícil que nunca, cuestión que es lo primero que tiene que ser capaz de evaluar el responsable, mayores entonces serán los recursos a destinarse y las acciones que deberán emprenderse de modo de lograr el cometido a lograrse. Y si ese cometido no se logra, el gobierno de turno fracasa, que es lo que ha venido ocurriendo en este tema. Tal ve también fracase cuando exista un nuevo gobierno, del partido que sea. Lo veremos y le exigiremos lo mismo. Pero eso ahora no importa. Importa lo que sucede hoy en día. Existe una situación de inseguridad, percibida y real, alarmante.
    No podemos ni debemos confundirnos en eso. Beneficie a quien beneficie, y perjudique a quien perjudique. Si no hacemos un buen diagnóstico, malas (o inexistentes) serán las soluciones que implementaremos.
    Por eso la importancia de ver el fondo del tema y desconsiderar los ruidos.

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    1. Excelente Juan, si me permitis: en los zapatos de la oposición: hoy oponerse y oponerse, que se vayan es el objetivo numero uno, dialogo cero; en los zapatos de la gente: que los jueces no suelten a los delincuentes habituales, los derechos de los ciudadanos honestos pacificos y trabajadores debe ser priorizado frente a los delincuentes y adictos

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  13. Yo creo que 1o no se debe politizar este tema (error grave y políticamente incorrecto) 2o el responsable del aumento de la delincuencia, del deterioro social, de la caída abrupta de la educación pública es del 5FA que hace 2 años esta en el poder y no ha hecho nada efectivo para cambiar la situación 3o Las comisiones parlamentarias y las 21 reuniones no fueron efectivas (todo burocracia) 4o Yo como ciudadano propongo las siguientes medidas a) voluntad política del FA para el cambio que debe partir del Presidente Dr Tabare Vazquez b) invertir dinero en erradicar asentamientos y dar viviendas dignas y en los lugares como x ejemplo r0 semanas pasar una aplanadora y hacer una plaza c) dar trabajos dignos que permitan el desarrollo real de las familias d) cambiar los planes educativos de las 3 ramas de la enseñanza e) modificar el código penal Debe haber cadena perpetua por ejemplo voladores de menores f) modificar los planes del MIDES Deberán llevar a sus hijos a escuelas y liceos y trabajar 4 a y hs X día en dichos lugares o haciendo bloques o ladrillos para recibir el dinero g) acondicionar las cárceles Esos ladrillos pueden ser usados para ampliaciones o nuevas construcciones Erradicar la droga y los celulares de las cárceles Uniformar a los presos y hacerles cumplir tareas de limpieza albañilería carpintería etc h) Realizar verdaderos centros de adolescentes infractores para su rehabilitación i) Erradicar la droga desde lo más profundo Claro todo esto necesita inversión edilicia mejoras de salarios de policías maestros y profesores y sobre todo convicción de querer gobernar de verdad para mejorar el país Está es mi humilde opinión se que puede y debe realizarse solo falta tomar las riendas o en 5 años o menos habrá graves situaciones sociales

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  14. Quizas podriamos aprender de las experiencias de países que ya pasaron por situaciones análogas. En lugar de siempre querer re-inventar la rueda. La ecuación que resulta em violencia tiene siempre factores sociales economicos y legales. Y de represión y policiamiento eficaz. Hay soluciones…..probablemente parciales…..cuando se intenta mejorar alguno de esos factores. Las soluciones parten de intervenir en los factores que propocian el problema. No todas las intervenciones tendrán la misma influencia positiva ni el mismo costo beneficio pero es un comienzo. Lo que es a veces simplemente una falta de capacidad especifica se transforma en Uruguay en un problema politico partidario que dilata los tiempos de implementar alguna medida al menos.

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  15. beatriz cecilia pagliari míguez · Edit

    Excelente Editorial y reflección mis felicitaciones a Emiliano Cotelo es cierto que hay muchas personas especializadas para trabajar en el tema y a al pueblo hablemos demos sugerencias a unirse por el respeto entre nosotros mismo.

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  16. Por favor Sr. Cotelo ,yo no quiero ser tan simplista de creer que porque renuncie el ministro se va solucionar el problema de seguridad que hay ; pero es tangible que los errores de Bonomi son ostensibles y graves, tan graves que de no ser por las mayorias parlamentarias hace rato habria sido censurado.

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  17. Diego Nelson Sosa Maipaicena · Edit

    Estimado Emiliano
    Lo que usted analiza es el enfoque político nacional de una enfermedad de la sociedad uruguaya.
    Los políticos no tienen por qué saber cómo se cura esta enfermedad. No hay acuerdo de partidos ni leyes que puedan dar una solución a la enfermedad. Esta enfermedad se traduce en cotidianos hechos aberrantes que la policia y la justicia encaran y lo único que hacen es encarcelar a personas que reflejan con sus actos la enfermedad de la sociedad. Por más personas encarceladas que haya no se va a curar la enfermedad.
    ¿Cómo se cura una enfermedad en un ser vivo (humano, animal, vegetal)?
    Lo primero que es necesario establecer es un diagnóstico. ¿Cuál es el mal que aqueja al ser vivo?. Una vez que se conoce la naturaleza del mal, es posible administrar una terapia que surge de la investigación científica realizada en algún lugar del universo y cuyos resultados, una vez probados, son compartidos en el mundo entero.
    Aquí en el Uruguay nunca se ha realizado un diagnóstico de la enfermedad. Lo que existen son opiniones de personas calificadas en diversas disciplinas que en lugar de «realizar un diagnóstico», «opinan un diagnóstico». Este tipo de diagnóstico no tiene valor alguno porque no tiene fundamento científico, es una simple opinión. Entonces, en lugar de disponer de un diagnóstico de la enfermedad tenemos una infinidad de opiniones.
    Estamos en punto cero. Habría que empezar por determinar un método para realizar el diagnóstico. ¿Quién podría determinar cuál es el método?. En principio, pienso que esta primera pregunta debería ser respondida por expertos en el estudio de los diversos aspectos de la sociedad. Estos expertos están normalmente comprendidos por las universidades y los centros de investigación públicos y privados. Entonces, habría que convocar a todas las universidades, a todos los centros de investigación y a todos quienes se consideren expertos no incluidos en estos colectivos para que utilizando los procedimientos que consideren más apropiados, determinen un método para hacer un diagnóstico de la enfermedad de la sociedad uruguaya.
    El método debería explicitar cuáles son las competencias que se requieren para ser utilizado correctamente. Probablemente, se requiera la participación de expertos en diferentes especialidades relacionadas con la sociedad.
    Este método consensuado debería ser declarado oficialmente como el método válido para realizar el diagnóstico.
    En base a esa oficialización, el Gobierno debería disponer la contratación de los expertos y la realización del trabajo.
    A mi se me ocurre que cualquiera fuera el método determinado, será necesario realizar una tarea de contacto con la realidad. En esa realidad, seguramente serán elementos medulares, las personas que han sufrido y sufren esa enfermedad y que por ese motivo se encuentran privados de libertad (adultos y menores), sus familiares directos, sus amistades, aquellos con quienes han compartido experiencias de vida significativas, etc.
    Aplicado el método por los expertos contratados, podríamos disponer de un diagnóstico fundamentado.
    La siguiente tarea, como en medicina, veterinaria o agronomía, una vez conocido el origen del mal, será necesario encontrar los procedimientos terapéuticos apropiados para curar la enfermedad.
    Y después de eso, aplicarlos..
    Como se puede apreciar, mi punto de vista implica un proceso lento, trabajoso, dificultoso y oneroso. Este proceso debería encararse lo antes posible y plantearse un periodo de aplicación de la terapia que seguramente no baje de 20 o 30 años.
    Esa es mi opinión. Pero aquí en el Uruguay se piensa que el problema se resuelve cambiando una persona en el Gobierno por decisión propia del Gobierno o haciéndole una interpelación y a lo mejor una censura y quizás el cese de esa persona.
    Es muy posible que lo que se busca es rédito electoral pero al realizar las iniciativas se las viste con las prendas de los hechos delictivos que se conocen.
    Tampoco sirven de nada las estadísticas porque no es posible comparar datos de epocas diferentes y extraer conclusiones inválidas porque no se puede saber qué hubiera ocurrido en la actualidad si se hubieran aplicado políticas pasadas.
    El punto daría para mucho más…

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  18. Diego Nelson Sosa Maipaicena · Edit

    Estimado Emiliano

    Estoy muy satisfecho de la cantidad de opiniones que se agregaron a su editorial. Esto debería ser destacado para incentivar a los lectores de la página a escribir comentarios como los que preceden: serios, educados y naturalmente diversos. Le recomiendo retomar el tema en la radio tomando en cuenta los comentarios que preceden.
    Saludos

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  19. Es que este asunto de la violencia, que es a nivel global, no pasa sólo por el Ministerio del Interior. Es un todo: educación, justicia social, oportunidades iguales para todos y el terminar con la impunidad de los chorros de guante blanco.

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  20. Disfrutable rareza todo lo que he leído. Una redacción serena y lúcida en el editorial, y lo más inesperado: comentarios razonados inteligentes y constructivos. Cómo me alegra confirmar que entre la audiencia y lectores hay tanta gente con puntos de vista de verdadera altura.

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  21. Gustavo Calvo

    Emiliano «: es mejor preservar la vida a perder pocas o muchas pertenencias» ?
    Que hacemos con quienes a lo largo de nuestra vida como nacion , con quienes conocemos a lo largo de nuestra vida como personas, con quienes durante la dictadura Ud tambien conocio, que antepusieron sus valores , sus principios a su vida?

    No Emiliano, hay limites

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  22. Felicito y aplaudo la mesa en perspectiva, trato de no perdérmelas … invitaría a Emiliano a la reflexión de cambiar la palabra debate o diálogo por conversaciones, no sé si es posible su instrumentación en la radio… -un detalle no menor- Copio textual lo que el Dr. Humberto Maturana dice acerca del conversar: «La manera para modificar el acto de violencia como conciencia histórica es a través de el escuchar y estar dispuesto a conversar tan largo como sea necesario, aceptando la legitimidad de lo que el otro quiere decir. El aceptar la legitimidad, no quiere decir estar de acuerdo, quiere decir que si está diciendo algo debe haber algún fundamento de donde lo dice. Puede que el fundamento a mí no me parezca adecuado, pero debo respetar al otro para escucharlo; no tolerar. Nosotros confundimos la palabras respeto y tolerancia, son cosas radicalmente distintas. El respeto implica el reconocimiento de la legitimidad del otro; la tolerancia implica una venganza escondida: mira, lo toleraremos mientras tanto».
    Comparto el artículo del Semanario Búsqueda del día de ayer de mi autoría ya que asisí a las mesas de diálogo sobre seguridad y convivencia: http://www.busqueda.com.uy/nota/mesa-de-dialogo
    Cordiales saludos y Emiliano amplíe estos espacios, de ser posible!

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  23. Como siempre Emiliano nos regala una opiniòn ponderada y ecuànime.
    No se si es culpa de Bonomi,Vazquez 2 o Vazquez 1,pero algo debe
    cambiar.
    Mientras se implementan las polìticas sociales que todos anhelamos (si estan bien implementadas y que daràn fruto en años) hay que proteger a la poblaciòn de la
    actual delincuencia.Creo que el gobierno debe y puede construir establecimientos
    de detenciòn de ùltima generaciòn para primarios y delitos menores,que no sean
    escuelas de delincuentes y por mucho menos que lo que se despilfarrò en Ancap.

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